Sarampión: desde enero de 2026 se adelantó la segunda dosis de la vacuna triple viral

Ante la reaparición del sarampión en la región, entró en vigencia en Argentina un nuevo esquema de vacunación con el objetivo de disminuir la susceptibilidad temprana y reforzar la protección en la primera infancia.
Desde el 1 de enero de 2026, la segunda dosis de la vacuna triple viral se aplica antes de lo que establecía el calendario anterior. El esquema quedó definido de la siguiente manera: la primera dosis a los 12 meses de edad y la segunda entre los 15 y 18 meses, para niños nacidos desde el 1 de julio de 2024.
Hasta ahora, la segunda dosis se colocaba al momento del ingreso escolar. Con esta modificación, los niños completan el esquema antes de los dos años, logrando una protección más temprana.
Al respecto, la directora de Atención Primaria de la Salud (APS), Reina Perdoménico, señaló que “se mantiene el alerta porque el sarampión sigue en circulación. En noviembre del año pasado, la Organización Panamericana de la Salud volvió a advertir sobre un brote en la Región de las Américas con miles de casos. Cuando un paciente consulta por fiebre y exantema, es fundamental considerar la posibilidad de sarampión para evitar su propagación”.
Asimismo, recordó que el país había alcanzado el estatus de libre de sarampión, pero tras la reintroducción del virus ese reconocimiento fue perdido. “Es clave reforzar la vacunación para prevenir y erradicar estas enfermedades”, subrayó.
Desde el área de Salud remarcaron la importancia de contar con el esquema completo de dos dosis de triple viral. Las personas nacidas antes de 1965 se consideran inmunes. En cambio, quienes nacieron con posterioridad a esa fecha y el personal de salud deben acreditar la vacunación correspondiente.
Ante cualquier duda, se recomienda acercarse al CAPS más cercano. Además, si se presenta fiebre acompañada de erupción en la piel, es importante consultar de inmediato.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves como neumonía, convulsiones, meningoencefalitis, ceguera, secuelas neurológicas e incluso la muerte. No existe tratamiento antiviral específico, por lo que la vacunación es la única herramienta eficaz de prevención.
Entre los síntomas se encuentran fiebre alta, tos, congestión nasal, erupción cutánea, ojos llorosos o enrojecidos y manchas blancas en la parte interna de las mejillas.



